Cada una de estas decisiones viene de una recepción real — y de lo que salió mal en ella.
Micrófono y papelera en cada campo. El texto nace al hablar. El reconocimiento se ejecuta en el dispositivo.
La vista general y el detalle. Cada imagen recibe su propio pie, también dictable.
Tantas pruebas de funcionamiento por partida como haga falta, cada una con su resultado. Las propuestas dependen del gremio.
Tras cada cambio y con cada foto — visible en la app Archivos, accesible incluso sin la app.
Lo rellenado fuera se recoge al abrir; lo cambiado aquí se escribe de vuelta. Solo se toca la columna B.
Cada línea sin partida a revisar se conserva, con su motivo. Una recepción ya empezada no se puede borrar sin querer.
Todo está en el dispositivo. Ponga la carpeta en iCloud o Nextcloud si quiere — nada lo exige.
La misma app en ambos. Uno al lado del otro en el iPad, uno tras otro en el iPhone.
Audiovisuales, instalaciones, informática, climatización y acabados — cada uno completo, para probar.1
Cada proyecto lleva el suyo: la recepción de Róterdam en inglés, la de Hamburgo en alemán — ambas en la misma app. No solo está traducida la interfaz, sino también el acta terminada.
Un botón cambia; hasta entonces la app sigue al dispositivo. Los colores del semáforo se aclaran para que un hallazgo siga siendo legible — su significado no se mueve con ellos.
«Crear proyecto de muestra», elegir gremio — y recorrerlo todo hasta el acta terminada, sin tocar datos propios.
1. Todas las capturas y actas mostradas proceden del proyecto de muestra de la app. Los nombres, empresas, direcciones y cifras que aparecen son inventados.
2. App4Pros está a punto de publicarse en la App Store. El acceso para la prueba se concede por TestFlight.